De campeón del ateísmo a enamorado de Dios
18/04/2026
John C. Wright, casado y con tres hijos pequeños, paga las facturas escribiendo manuales de informática, pero tiene bastantes fans como escritor de ciencia ficción. Su trilogÃa de "La edad dorada" está publicada en español por Bibliópolis, y Berenice ha publicado en nuestra lengua sus dos novelas de fantasÃa de la serie La Guerra de los Mundos (El último guardián de Everness y Las nieblas de Everness).
Wright nació en 1961 y tuvo una juventud "introvertida, llena de libros, irreligiosa, nada atlética". Sus padres eran luteranos, pero dejaron de llevarle a la iglesia cuando él tenÃa 7 años, y sólo mantenÃan un cierto cristianismo cultural.
"Por muchos años he sido ateo, y un ateo vehemente, argumentativo y proselitista; no veÃa ninguna otra posibilidad para un pensador lógico", explicó en una entrevista en MostlyFiction.com.
En su blog, en septiembre de 2011, añadÃa: "yo era un campeón del ateÃsmo que daba argumentos a su favor tan convincentes que tres de mis amigos dejaron sus creencias religiosas debido a mi capacidad de persuasión, y mi padre dejó de ir a la iglesia".
"Mi conversión al cristianismo fue un milagro, causada por una revelación sobrenatural, que satisfizo mi escepticismo en ese área y salvó mi vida. Para mi sorpresa, descubrà que sigo siendo un pensador perfectamente lógico. Sostengo que es insuficiente afirmar que puesto que el razonamiento humano no encuentra evidencia de un Ser Divino, tal ser no existe. La conclusión adecuada serÃa que los humanos, sin la asistencia e intervención de un ser divino, no pueden llegar a conocerle: una conclusión que creo que hasta los ateos admitirán", añade.
En noviembre de 2003, con 42 años y después de muchos años de debate con amigos ateos, Wright llegó a una conclusión: excepto en lo relativo a lo sobrenatural y la existencia de Dios, "mis colegas ateos se equivocaban de forma horriblemente cómica en cualquier punto básico de filosofÃa, ética y lógica, mientras que mis odiados enemigos cristianos tenÃan razón". Menos en lo referente a Dios y la religión.
"Siendo un filósofo, no un pedante, sometà el asunto a una prueba empÃrica. Por primera vez en mi vida recé. Dije: Querido Dios, no hay forma lógica en que puedas existir, e incluso si aparecieses ante mà en carne y hueso, te considerarÃa una alucinación. No se me ocurre ninguna forma o evidencia, no importa lo clara que sea, para que me demuestres tu existencia. Pero los cristianos dicen que eres benevolente, que mi falta de creencia en ti me condenará inevitablemente. Si, como dicen, te importa si me condeno o no, y si, como dicen, eres sabio y todopoderoso, puedes demostrármelo aunque sé que es algo lógicamente imposible. Gracias por adelantado por cooperar en este asunto. John C. Wright."
Pasaron tres dÃas. Wright estaba tranquilo y satisfecho de ser "lógico, objetivo y de mente abierta". Y sucedió. En sus palabras:
"Sin aviso previo, tuve un ataque al corazón, y caà al suelo, gritando y moribundo. Entonces, me salvé de una muerte cierta sanado por fe ("by faith-healing"). Tras lo cual, sentà que el EspÃritu Santo entraba en mi cuerpo, inmediatamente fui consciente de mi alma, una parte de mi que hasta entonces pensaba que no existÃa. Me visitó la Virgen MarÃa, su Hijo, Su Padre, por no mencionar otros varios espÃritus durante varios dÃas, incluyendo periodos de éxtasis divino y una conciencia de la unidad mÃstica del universo..."
"Y una semana o asà después de eso, tuve una experiencia religiosa en la que entré en la mente de Dios y vi la indescriptible simplicidad y complejidad, amor, humor y majestad de Su pensamiento, y entendà el gozo más allá de toda comprensión y entendà la unidad que subyace en todas las cosas, y la paradoja del determinismo y la libre voluntad me quedó clara, asà como la naturaleza sinfónica de la profecÃa. Se me mostró la estructura del tiempo y del espacio."
"Y entonces Cristo en una visión me dijo que Él serÃa mi juez, y que Dios no juzga al hombre. Se lo expliqué a mi esposa. Y un mes después, mientras por primera vez leÃa la Biblia -más allá del mÃnimo indispensable de la escuela- encontré el párrafo de Juan (Juan 5,22), que nunca habÃa visto antes, que ningún cristiano nunca me mencionó, donde dice eso mismo con esas palabras. Y después he visto como una o dos docenas de oraciones eran respondidas de forma milagrosa, tanto que ahora me parece una rutina normal, más que un acto extraordinario de la fe".
Lea más aquÃ: http://www.es.catholic.net/op/articulos/62228/de-campeon-del-ateismo-a-enamorado-de-dios
Wright nació en 1961 y tuvo una juventud "introvertida, llena de libros, irreligiosa, nada atlética". Sus padres eran luteranos, pero dejaron de llevarle a la iglesia cuando él tenÃa 7 años, y sólo mantenÃan un cierto cristianismo cultural.
"Por muchos años he sido ateo, y un ateo vehemente, argumentativo y proselitista; no veÃa ninguna otra posibilidad para un pensador lógico", explicó en una entrevista en MostlyFiction.com.
En su blog, en septiembre de 2011, añadÃa: "yo era un campeón del ateÃsmo que daba argumentos a su favor tan convincentes que tres de mis amigos dejaron sus creencias religiosas debido a mi capacidad de persuasión, y mi padre dejó de ir a la iglesia".
"Mi conversión al cristianismo fue un milagro, causada por una revelación sobrenatural, que satisfizo mi escepticismo en ese área y salvó mi vida. Para mi sorpresa, descubrà que sigo siendo un pensador perfectamente lógico. Sostengo que es insuficiente afirmar que puesto que el razonamiento humano no encuentra evidencia de un Ser Divino, tal ser no existe. La conclusión adecuada serÃa que los humanos, sin la asistencia e intervención de un ser divino, no pueden llegar a conocerle: una conclusión que creo que hasta los ateos admitirán", añade.
En noviembre de 2003, con 42 años y después de muchos años de debate con amigos ateos, Wright llegó a una conclusión: excepto en lo relativo a lo sobrenatural y la existencia de Dios, "mis colegas ateos se equivocaban de forma horriblemente cómica en cualquier punto básico de filosofÃa, ética y lógica, mientras que mis odiados enemigos cristianos tenÃan razón". Menos en lo referente a Dios y la religión.
"Siendo un filósofo, no un pedante, sometà el asunto a una prueba empÃrica. Por primera vez en mi vida recé. Dije: Querido Dios, no hay forma lógica en que puedas existir, e incluso si aparecieses ante mà en carne y hueso, te considerarÃa una alucinación. No se me ocurre ninguna forma o evidencia, no importa lo clara que sea, para que me demuestres tu existencia. Pero los cristianos dicen que eres benevolente, que mi falta de creencia en ti me condenará inevitablemente. Si, como dicen, te importa si me condeno o no, y si, como dicen, eres sabio y todopoderoso, puedes demostrármelo aunque sé que es algo lógicamente imposible. Gracias por adelantado por cooperar en este asunto. John C. Wright."
Pasaron tres dÃas. Wright estaba tranquilo y satisfecho de ser "lógico, objetivo y de mente abierta". Y sucedió. En sus palabras:
"Sin aviso previo, tuve un ataque al corazón, y caà al suelo, gritando y moribundo. Entonces, me salvé de una muerte cierta sanado por fe ("by faith-healing"). Tras lo cual, sentà que el EspÃritu Santo entraba en mi cuerpo, inmediatamente fui consciente de mi alma, una parte de mi que hasta entonces pensaba que no existÃa. Me visitó la Virgen MarÃa, su Hijo, Su Padre, por no mencionar otros varios espÃritus durante varios dÃas, incluyendo periodos de éxtasis divino y una conciencia de la unidad mÃstica del universo..."
"Y una semana o asà después de eso, tuve una experiencia religiosa en la que entré en la mente de Dios y vi la indescriptible simplicidad y complejidad, amor, humor y majestad de Su pensamiento, y entendà el gozo más allá de toda comprensión y entendà la unidad que subyace en todas las cosas, y la paradoja del determinismo y la libre voluntad me quedó clara, asà como la naturaleza sinfónica de la profecÃa. Se me mostró la estructura del tiempo y del espacio."
"Y entonces Cristo en una visión me dijo que Él serÃa mi juez, y que Dios no juzga al hombre. Se lo expliqué a mi esposa. Y un mes después, mientras por primera vez leÃa la Biblia -más allá del mÃnimo indispensable de la escuela- encontré el párrafo de Juan (Juan 5,22), que nunca habÃa visto antes, que ningún cristiano nunca me mencionó, donde dice eso mismo con esas palabras. Y después he visto como una o dos docenas de oraciones eran respondidas de forma milagrosa, tanto que ahora me parece una rutina normal, más que un acto extraordinario de la fe".
Lea más aquÃ: http://www.es.catholic.net/op/articulos/62228/de-campeon-del-ateismo-a-enamorado-de-dios