El Domingo de Resurrección o Domingo de Gloria es la fiesta más importante para los cristianos porque celebran la Resurrección de Jesucristo tras haber sido crucificado mortalmente. Alaban que Jesús triunfó sobre la muerte, abriendo la puerta de los cielos a los creyentes. Con esta conmemoración religiosa finaliza la Semana Santa para la fe católica.
Es el día en que Cristo resucita después de ser crucificado, después -en “Cuerpo Glorioso”- va al encuentro con sus apóstoles y luego sube al cielo. Hoy, termina la Semana Santa y, con esta celebración final del Día de la Resur...
El Viernes Santo es uno de los días más importantes dentro de los rituales de la fe católica y que recuerda el día del calvario, crucifixión y muerte de Jesús.
El domingo pasado, justo siete días antes del Domingo de Pascua, fecha de la resurrección de Jesús, arrancaron las actividades centrales con el Domingo de Ramos, que recuerda el momento en que el hijo de Dios entró triunfante aunque humilde a Nazareth, ciudad que estaba repleta de peregrinos que lo rodearon con ramos de olivos en las manos, entre cánticos y exclamaciones, lo acompañaron hacia el ingreso y lo siguieron lle...
5 Jesús y sus seguidores llegaron a la otra orilla del lago, a la región de los gerasenos [a]. 2 Apenas salió Jesús de la barca, llegó a recibirlo un hombre que tenía un espíritu maligno. Venía de las tumbas, 3 donde vivía. Ni siquiera con cadenas lo podían sujetar. 4 Varias veces le habían encadenado las manos y le habían puesto hierros en los pies, pero el hombre rompía las cadenas y destrozaba los hierros. Nadie podía controlarlo. 5 Vagaba por las colinas y las cuevas de día y de noche, siempre gritando y cortándose con piedras.
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 13,11-14.
Hermanos: Comportaos reconociendo el momento en que vivÃs, pues ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el dÃa está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz.
Andemos como en pleno dÃa, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. RevestÃos más bien del Señor Jesucristo.